Antonio gramsci la formacion de los intelectuales pdf

El papel de los intelectuales en la sociedad por antonio gramsci

Antonio Francesco Gramsci (UK: /ˈɡræmʃi/,[5] US: /ˈɡrɑːmʃi/;[6] italiano: [anˈtɔːnjo franˈtʃesko ˈɡramʃi] (escuchar); 22 de enero de 1891 – 27 de abril de 1937) fue un filósofo marxista italiano, periodista, lingüista, escritor y político. Escribió sobre filosofía, teoría política, sociología, historia y lingüística. Fue miembro fundador y antiguo dirigente del Partido Comunista de Italia. Crítico de Benito Mussolini y del fascismo, fue encarcelado en 1926, donde permaneció hasta su muerte en 1937.

Gramsci es más conocido por su teoría de la hegemonía cultural, que describe cómo el Estado y la clase capitalista dominante -la burguesía- utilizan las instituciones culturales para mantener el poder en las sociedades capitalistas. La burguesía, según Gramsci, desarrolla una cultura hegemónica utilizando la ideología, en lugar de la violencia, la fuerza económica o la coerción. La cultura hegemónica propaga sus propios valores y normas para que se conviertan en los valores de «sentido común» de todos y así mantener el statu quo. Por lo tanto, la hegemonía cultural se utiliza para mantener el consentimiento al orden capitalista, en lugar del uso de la fuerza para mantener el orden. Esta hegemonía cultural es producida y reproducida por la clase dominante a través de las instituciones que forman la superestructura.

Ensayo de Antonio gramsci

El argumento central del ensayo de Gramsci sobre la formación de los intelectuales es sencillo. La noción de «los intelectuales» como una categoría social distinta e independiente de la clase social es un mito. Todos los hombres son potencialmente intelectuales en el sentido de tener un intelecto y utilizarlo, pero no todos son intelectuales por función social. Los intelectuales en el sentido funcional se dividen en dos grupos. En primer lugar, están los intelectuales profesionales «tradicionales», literarios, científicos, etc., cuya posición en los intersticios de la sociedad tiene un cierto aura interclasista, pero que se deriva en última instancia de las relaciones de clase pasadas y presentes y oculta una adhesión a diversas formaciones históricas de clase. En segundo lugar, están los intelectuales «orgánicos», el elemento pensante y organizador de una determinada clase social fundamental. Estos intelectuales orgánicos se distinguen menos por su profesión, que puede ser cualquier trabajo característico de su clase, que por su función de dirigir las ideas y aspiraciones de la clase a la que pertenecen orgánicamente.

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El argumento central del ensayo de Gramsci sobre la formación de los intelectuales es sencillo. La noción de «los intelectuales» como una categoría social distinta e independiente de la clase es un mito. Todos los hombres son potencialmente intelectuales en el sentido de tener un intelecto y utilizarlo, pero no todos son intelectuales por función social. Los intelectuales en el sentido funcional se dividen en dos grupos. En primer lugar, están los intelectuales profesionales «tradicionales», literarios, científicos, etc., cuya posición en los intersticios de la sociedad tiene un cierto aura interclasista, pero que se deriva en última instancia de las relaciones de clase pasadas y presentes y oculta una adhesión a diversas formaciones históricas de clase. En segundo lugar, están los intelectuales «orgánicos», el elemento pensante y organizador de una determinada clase social fundamental. Estos intelectuales orgánicos se distinguen menos por su profesión, que puede ser cualquier trabajo característico de su clase, que por su función de dirigir las ideas y aspiraciones de la clase a la que pertenecen orgánicamente.

Antonio gramsci: vida de un revolucionario pdf

El tipo tradicional y vulgarizado del intelectual viene dado por el hombre de letras, el filósofo, el artista. Por eso los periodistas, que se proclaman hombres de letras, filósofos, artistas, se consideran también los «verdaderos» intelectuales. En el mundo moderno, la educación técnica, estrechamente ligada al trabajo industrial incluso en el nivel más primitivo y no cualificado, debe constituir la base del nuevo tipo de intelectual.

Sobre esta base, el semanario Ordine Nuovo [editado por Gramsci en Turín a partir de 1919] trabajó para desarrollar ciertas formas de nuevo intelectualismo y para determinar sus nuevos conceptos, y ésta no fue la menor de las razones de su éxito, ya que tal concepción correspondía a las aspiraciones latentes y se ajustaba al desarrollo de las formas reales de vida.

El modo de ser del nuevo intelectual ya no puede consistir en la elocuencia, que es un motor exterior y momentáneo de sentimientos y pasiones, sino en la participación activa en la vida práctica, como constructor, organizador, «persuasor permanente» y no como simple orador (pero superior al mismo tiempo al espíritu matemático abstracto); de la técnica como trabajo se pasa a la técnica como ciencia y a la concepción humanista de la historia, sin la cual se sigue siendo «especializado» y no se llega a ser «directivo» (especializado y político).