Formacion de la vida

Teorías de la vida

Las etapas del origen de la vida van desde las bien comprendidas, como la Tierra habitable y la síntesis abiótica de moléculas simples, hasta las más desconocidas, como la derivación del último ancestro común universal (LUCA) con sus complejas funcionalidades moleculares[1].

En biología, la abiogénesis o el origen de la vida es el proceso natural por el que la vida ha surgido a partir de materia no viva, como los compuestos orgánicos simples. La hipótesis científica predominante es que la transición de entidades no vivas a entidades vivas no fue un evento único, sino un proceso evolutivo de complejidad creciente que implicó la formación de un planeta habitable, la síntesis prebiótica de moléculas orgánicas, la autorreplicación molecular, el autoensamblaje, la autocatálisis y la aparición de las membranas celulares. Se han hecho muchas propuestas para las diferentes etapas del proceso.

El estudio de la abiogénesis tiene como objetivo determinar cómo las reacciones químicas previas a la vida dieron lugar a ésta en condiciones sorprendentemente diferentes a las de la Tierra actual. Utiliza principalmente herramientas de la biología y la química, y los enfoques más recientes intentan una síntesis de muchas ciencias. La vida funciona gracias a la química especializada del carbono y el agua, y se basa en gran medida en cuatro familias clave de sustancias químicas: los lípidos para las membranas celulares, los hidratos de carbono como los azúcares, los aminoácidos para el metabolismo de las proteínas y los ácidos nucleicos ADN y ARN para los mecanismos de la herencia. Cualquier teoría exitosa de la abiogénesis debe explicar los orígenes y las interacciones de estas clases de moléculas. Muchos enfoques de la abiogénesis investigan cómo llegaron a existir las moléculas autorreplicantes, o sus componentes. Los investigadores suelen pensar que la vida actual desciende de un mundo de ARN, aunque otras moléculas autorreplicantes pueden haber precedido al ARN.

Edad de la tierra

Diversidad de Eukaryota que incluye al lobo gris, la secoya gigante, el Entodinium, la Amanita caesarea, el Pterois antennata, las floraciones de algas, el Chrysotoxum verralli, el liquen Xanthoparmelia, el Dictyostelium y el coral pilar.

La vida es una cualidad que distingue a la materia que tiene procesos biológicos, como la señalización y los procesos de autosostenimiento, de la que no los tiene, y se define por la capacidad de crecimiento, reacción a los estímulos, metabolismo, transformación de la energía y reproducción.[1][2] Existen varias formas de vida, como las plantas, los animales, los hongos, los protistas, las arqueas y las bacterias. La biología es la ciencia que estudia la vida.

El gen es la unidad de la herencia, mientras que la célula es la unidad estructural y funcional de la vida[3][4] Existen dos tipos de células, procariotas y eucariotas, ambas formadas por un citoplasma encerrado en una membrana y que contienen muchas biomoléculas como proteínas y ácidos nucleicos. Las células se reproducen mediante un proceso de división celular, en el que la célula madre se divide en dos o más células hijas y transmite sus genes a una nueva generación, produciendo a veces variaciones genéticas.

La vida en la tierra

ResumenLas exploraciones extraterrestres requieren dispositivos de almacenamiento de energía electroquímica capaces de funcionar en condiciones de gravedad diferentes a las del planeta Tierra. En este contexto, las baterías de litio (Li) no se han investigado a fondo, especialmente la formación de células y el rendimiento de los ciclos en condiciones de supergravedad (es decir, gravedad > 9,8 m s-2). Para arrojar algo de luz sobre estos aspectos, aquí investigamos el comportamiento de las celdas metálicas de Li no acuosas en condiciones de supergravedad. Las caracterizaciones fisicoquímicas y electroquímicas revelan que, a diferencia de las condiciones de gravedad terrestre, en la supergravedad se obtienen depósitos de Li metálico suaves y densos durante la deposición de Li metálico sobre un sustrato de Cu. Además, la supergravedad permite la formación de una interfase de electrolito sólido (SEI) rica en inorgánicos debido a las fuertes interacciones entre el Li+ y los aniones de la sal, que promueven una importante descomposición de los aniones en la superficie negativa del electrodo. Las pruebas realizadas en la configuración de celda metálica de Li completa (utilizando un electrodo positivo basado en LiNi0,8Co0,1Mn0,1O2 y una solución electrolítica basada en LiFSI) también demuestran el efecto favorable de la supergravedad en cuanto a la morfología de la deposición y la composición de la SEI y la capacidad de llevar a cabo 200 ciclos a una tasa de 2 C (400 mA g-1) con una retención de la capacidad del 96%.

Historia de la vida

Hoy damos por sentado que vivimos entre diversas comunidades de animales que se alimentan unos de otros. Nuestros ecosistemas están estructurados por relaciones de alimentación, como las orcas que se alimentan de focas, las cuales comen calamares, que se alimentan de krill. Estos y otros animales necesitan oxígeno para extraer energía de sus alimentos. Pero la vida en la Tierra no era así.

Las pruebas de este Gran Evento de Oxidación están registradas en los cambios en las rocas del fondo marino. Cuando hay oxígeno, el hierro reacciona químicamente con él (se oxida) y se elimina del sistema. Las rocas que datan de antes del acontecimiento están rayadas con bandas de hierro. Las rocas que datan de después del evento no tienen bandas de hierro, lo que demuestra que el oxígeno ya estaba presente.

Estos grupos de células especializadas que cooperan entre sí acabaron convirtiéndose en los primeros animales, que según las pruebas de ADN evolucionaron hace unos 800 millones de años. Las esponjas fueron uno de los primeros animales. Aunque los compuestos químicos de las esponjas se conservan en rocas de hasta 700 millones de años, las pruebas moleculares apuntan a que las esponjas se desarrollaron incluso antes.