Formacion del antiguo regimen

Consecuencias de la revolución francesa

El Antiguo Régimen fue el sistema social y político del Reino de Francia desde el siglo XV hasta finales del XVIII. Se basaba en la rígida división de la sociedad en tres clases desproporcionadas y desigualmente tratadas.

Un impuesto sobre la sal muy impopular en Francia que se estableció a mediados del siglo XIV y duró, con breves lapsos y revisiones, hasta 1946. Dado que todos los ciudadanos franceses necesitaban sal (para cocinar, para conservar los alimentos, para fabricar queso y para criar ganado), el impuesto propagó disparidades regionales extremas en los precios de la sal y se erigió como una de las formas de generación de ingresos más odiadas y enormemente desiguales de la historia del país.

Los amplios órdenes de jerarquía social utilizados en la Cristiandad (Europa cristiana) desde el periodo medieval hasta la Europa moderna temprana. Los diferentes sistemas de división de los miembros de la sociedad en estamentos evolucionaron a lo largo del tiempo. El sistema más conocido es el de tres estamentos del Antiguo Régimen francés, utilizado hasta la Revolución Francesa (1789-1799). Este sistema estaba formado por el clero (el Primer Estado), la nobleza (el Segundo Estado) y los plebeyos (el Tercer Estado).

Resumen de la Revolución Francesa

El Antiguo Régimen fue el sistema social y político del Reino de Francia desde el siglo XV hasta finales del XVIII. Se basaba en la rígida división de la sociedad en tres clases desproporcionadas y desigualmente tratadas.

Un impuesto muy impopular sobre la sal en Francia que se estableció a mediados del siglo XIV y duró, con breves lapsos y revisiones, hasta 1946. Dado que todos los ciudadanos franceses necesitaban sal (para cocinar, para conservar los alimentos, para hacer queso y para criar ganado), el impuesto propagó disparidades regionales extremas en los precios de la sal y se erigió como una de las formas más odiadas y groseramente desiguales de generar ingresos en la historia del país.

Los amplios órdenes de jerarquía social utilizados en la Cristiandad (Europa cristiana) desde el periodo medieval hasta la Europa moderna temprana. Los diferentes sistemas de división de los miembros de la sociedad en estamentos evolucionaron a lo largo del tiempo. El sistema más conocido es el de tres estamentos del Antiguo Régimen francés, utilizado hasta la Revolución Francesa (1789-1799). Este sistema estaba formado por el clero (el Primer Estado), la nobleza (el Segundo Estado) y los plebeyos (el Tercer Estado).

Revolución francesa británica

La identidad de la nueva nobleza se perfiló muy pronto, ya que el grupo se mantenía unido por lazos de amistad y de familia y, gracias a sus remuneraciones y dotaciones, gozaba de una riqueza que le permitía mantener su rango. Sin embargo, la riqueza por sí sola no era suficiente para garantizar la pertenencia a la nobleza. También hay que examinar la aptitud de aquellos a los que se confería la nobleza para ocupar un puesto en la alta sociedad posrevolucionaria y su contribución a la redefinición del buen gusto.

El reino del terror

La situación política y financiera de Francia se volvió bastante sombría, lo que obligó a Luis XVI a convocar los Estados Generales. Esta asamblea estaba compuesta por tres estamentos -el clero, la nobleza y los plebeyos- que tenían el poder de decidir sobre la recaudación de nuevos impuestos y de emprender reformas en el país. La apertura de los Estados Generales, el 5 de mayo de 1789 en Versalles, marcó también el inicio de la Revolución Francesa.

El 4 de mayo de 1789 se celebra en Versalles la última gran ceremonia del Antiguo Régimen: el desfile de los Estados Generales. Desde toda Francia, 1.200 diputados habían llegado para el evento. Los diputados del Tercer Estado (los plebeyos) eran los más numerosos, vestidos de negro con un abrigo dorado y negro. Todos llevaban una vela en la mano, excepto los que portaban los estandartes y los halconeros del rey. El propio rey llevaba un abrigo de tela dorada y estaba rodeado de los más importantes oficiales de la Corona. En su sombrero llevaba el Diamante Regente, que era el mayor diamante del reino. La reina llevaba un vestido de oro y plata. El rey fue vitoreado, pero no la reina. El cortejo partió de Notre-Dame, cruzó la plaza de Armas y terminó en la iglesia de Saint-Louis, donde Monseñor de La Fare, obispo de Nancy, se situó en el púlpito y pronunció su famoso discurso en el que reprendía severamente el lujo de la Corte. Por primera vez en la historia, un obispo fue aplaudido en una iglesia.