Plan a asesoría y formación opiniones

Tipos de asesoramiento

Esta guía está dirigida a organizaciones de tamaño pequeño y mediano que quieran contratar a un consultor. Si trabaja para una gran organización que tiene procedimientos de contratación estándar, debería seguirlos.

Antes de recurrir a un consultor, piense si no sería mejor resolver el problema internamente. Si el problema es que no tienes tiempo, ¿puedes cambiar el trabajo o priorizarlo? Si se contrata a un consultor por sus conocimientos técnicos, ¿sería mejor pagar la formación de un miembro del personal existente?

Hay muchos tipos de consultores en el ámbito del desarrollo y la ayuda internacional. Lo primero que hay que considerar es qué tipo de especialidad técnica deben tener (por ejemplo, economía, salud pública, logística, etc.).

Antes de anunciar la contratación de un consultor, es importante redactar unos Términos de Referencia (TdR) detallados. Los TdR son un documento que describe el objetivo y la estructura de un proyecto. Los TdR también pueden denominarse Carta del Proyecto o Documento del Proyecto.

Programa de formación de consultores

La consultoría NO es para todos.  La consultoría no es un trabajo de 9 a 5. Es posible que sientas que estás «siempre activo», ya que se espera que estés de viaje muchas veces, y puede ser agotador. Si desea estabilidad y estructura, considere una carrera en otro lugar. «Te conviertes en consultor porque valoras la libertad y la flexibilidad, en términos de cuándo trabajas, dónde trabajas y qué haces. Por tanto, puedes diseñar tu trabajo en gran medida», dice Wouter. Para trabajar en consultoría, tendrás que crear tus propias estructuras de trabajo y ser responsable de tu impacto.

Como consultor, el impacto que tienes es sobre todo indirecto, a través de los consejos que das a tus clientes. Además, es posible que no llegue a ver el proyecto terminado, ya que el contrato suele terminar una vez que ha hecho las sugerencias.

Todo es cuestión de habilidades blandas.  Hablamos de dos habilidades blandas en particular: la empatía, que comprende la capacidad de escuchar y saber qué preguntas hacer, y la agilidad, que es la apertura de mente para desafiar tus propias suposiciones en el sentido más amplio.

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Los consultores empresariales son esenciales para ayudar a una empresa a seguir siendo competitiva en un mercado en constante cambio. La mayoría de los consultores empresariales necesitan una licenciatura en empresariales, ciencias sociales o ingeniería, y un MBA puede ser también una buena opción.

La carrera de consultor de empresas puede proporcionar a las personas salarios competitivos y muchas oportunidades de trabajo después de la universidad. Si está interesado en convertirse en consultor de empresas, siga leyendo para obtener un resumen de lo que necesita saber.

El trabajo de un consultor de empresas consiste en dar consejos y recomendaciones a los dirigentes de una organización. Un consultor también puede apoyar la aplicación de sus recomendaciones. El título de consultor empresarial puede variar según la empresa o el sector, y puede incluir títulos como analista de gestión, asesor empresarial, consultor de estrategia, consultor operativo, consultor financiero o incluso consultor de liderazgo.

Los consultores llevarán a cabo estudios sobre los problemas que una organización está tratando de resolver. Los estudios pueden incluir entrevistas con el personal y la observación de los métodos y prácticas utilizados en el lugar de trabajo. También analizarán sus conclusiones, determinarán las soluciones y celebrarán reuniones para revisar las recomendaciones con la dirección.

¿Qué hace un consultor?

Aunque las «habilidades» son importantes y necesarias de desarrollar, creo que son los «rasgos» más que las habilidades los que determinan lo lejos que se puede llegar como consultor. Por mi experiencia, creo que la gran mayoría de los comportamientos para avanzar en la carrera pueden reducirse a combinaciones de 3 rasgos de personalidad fundamentales. Éstos acelerarán tu éxito en la consultoría, independientemente de tu nivel de experiencia. El propósito de este artículo es explicar por qué estos rasgos son importantes con ejemplos tangibles, y compartir una ventana a la vida de la consultoría.

El entorno de la consultoría cambia rápidamente en todo momento, tanto a nivel interno (dentro de tu consultoría) como externo (en los clientes). Por ello, la adaptabilidad se convierte en un rasgo muy valorado, pero ¿qué significa exactamente ser adaptable? Para hacerlo más tangible, vamos a dividirlo en adaptabilidad con las personas y adaptabilidad con las situaciones.

La consultoría es en gran medida un negocio de personas. Como consultor de cara al cliente, estás obligado a trabajar con un montón de gente diferente entre clientes, compañeros de equipo y liderazgo interno. Estas personas tendrán una amplia gama de experiencias, edades, personalidades, antecedentes culturales, estilos de trabajo y más. La empresa de cada cliente, o incluso un subgrupo de la empresa, también tendrá su propia cultura, que sacará a relucir diferentes aspectos de las personalidades individuales.